En Río Tercero, un hombre fue condenado tras un proceso judicial por hechos de abuso y violencia ejercida contra su esposa, además de impedir el vínculo con el hijo que tenían en común. La resolución estableció una pena de 7 años y 9 meses de prisión.
Este tipo de situaciones refuerza la importancia de visibilizar la violencia, acompañar a quienes atraviesan estos momentos y promover vínculos basados en el respeto, la igualdad y el cuidado.
La violencia no debe naturalizarse. Escuchar, denunciar y acompañar puede cambiar vidas.
