La actividad metalúrgica volvió a retroceder durante julio y encendió nuevas señales de alerta: el sector utilizó apenas el 39,2% de su capacidad instalada, uno de los niveles más bajos de la serie histórica.
Además, la actividad acumula una caída del 5,5% en los primeros siete meses de 2026, mientras que Córdoba registró el mayor retroceso entre las principales provincias metalúrgicas, con un 7,9% interanual.
El escenario también impacta en el empleo, la demanda y las expectativas de las empresas, que todavía no vislumbran una recuperación sostenida en el corto plazo.
Un panorama que vuelve a poner el foco en la situación de la industria y en el desafío de recuperar la actividad productiva.
