- El equipo nacional se presentó en Rosario a fuerza de autogestión, venta de mallas y un enorme sacrificio.
- Pese a no alcanzar el podio, el fervor del público y el apoyo familiar recompensaron años de dedicación al deporte.
- “Sentir que alguien reconoce todo y que puede disfrutar tanto como nosotras este deporte es lo que más nos llena”, le confesaron a Clarín.
