- El productor rural encontró en un campo uruguayo la casaca que había sido lanzada a las nubes y cruzó el Río de la Plata.
- Hoy, refugiado en la simpleza de su pueblo, rememora con orgullo un episodio imborrable.
- “Creo que Miguel me agradecería por dejar la camiseta donde tenía que estar”, le contó a Clarín.
